sábado 14 de marzo de 2009

Si fuera posible...


Intuyo - porque no puedo esgrimir argumentos que garanticen un conocimiento - que existe alguna vinculación entre la crisis financiera internacional y el asalto en todos los medios de comunicación del tema de la inseguridad ciudadana. Los ciclos de concentración del poder y la riqueza producen - necesariamente - un aumento en la virulencia de los reclamos de las masas marginadas que aumentan progresivamente.

La banalización de los conflictos sociales y sus efectos en el porvenir de la humanidad es alarmante y pone de manifiesto que lejos de estar buscando soluciones reales y efectivas que apuesten a construir un mundo mejor estamos quemando los escasos recursos que tenemos en seguir reproduciendo el sistema que los alimenta. Lo individual y lo colectivo son dos categorías que suelen asociarse, cuando se las enfrenta, a una ideología que muchos creen muerta y enterrada. Sin embargo, el individuo como tal, sólo existe y es posible en tanto exista el colectivo que lo contenga. Necesitamos del otro (de los otros) para vivir y evolucionar como especie. Si seguimos aniquilando al colectivo social, si seguimos expulsando, marginando y condenando a la pena de muerte – ya sea por el monopolio del uso de la fuerza que le corresponde al Estado, ya sea por la concentración de la riqueza en las manos del poder que condena al hambre – estaremos disparando las balas que - tarde o temprano - habrán de matarnos a todos.

Vivimos – en mayor o menor grado según el lugar de privilegio en el que nos ha tocado nacer - inmersos en sociedades que están enfermas, en sociedades que padecen un hambre secular, vivimos en un mundo que ha condenado lenta y progresivamente, a la inmensa mayoría de sus habitantes a la degradación de su condición humana. Llevamos años, tal vez siglos, en esta tarea de enfrentar a una minoría poderosa que vive satisfecha desarrollando todo su potencial contra una mayoría que siente y padece el deterioro paulatino de su condición mientras es expulsada y marginada de todas las categorías del “bienestar” que se conquistaron gracias al aporte de su “mano de obra”

Aún si fuera posible ponernos todos de acuerdo para cambiar el sistema que ordena este desastre nos llevaría muchos años de trabajo y enfrentamientos porque ya no es posible revertir los efectos enquistados en el cuerpo social de generaciones que sólo pueden remontarse con su memoria a una historia de marginación y exclusión. Aún si fuera posible ponernos de acuerdo, para construir un “hombre nuevo” tendremos que aprender a vivir con las consecuencias de los actos del “hombre” que pretendemos dejar atrás.

martes 3 de marzo de 2009

A veces la suerte da.

Para Fede, Walter, Lucas, Eugenia y Carolina.

Finalmente somos poco más o menos esto, nuestra particular forma de vincularnos con el mundo, con el otro, con los otros, mientras dure y sea posible. Sin importar lo sofisticadas que sean las herramientas que inventamos para comunicarnos o destruirnos, sigue siendo el Hombre quien - irremediablemente - las manipula.
Si estamos comprometidos con la vida, vivir no es otra cosa que enfrentarse a los desafíos cotidianos, construirse una identidad que nos permita transitar este tiempo que es nuestro y construir un espacio en el que los Otros puedan transitar construyendo la suya.
Finalmente somos poco más o menos la medida de nuestro compromiso con esa parte del todo que - a veces imperceptiblemente - nos incluye, aún si por una suerte de ceguera voluntaria o por una incapacidad innata sospechamos que no nos toca de forma directa. Somos al fin las batallas que elegimos.
Escribir en el espacio virtual ha sido para mí un ejercicio de reflexión, un aprendizaje, un ensayo de aciertos y de errores, una aventura, una elección: abrir una puerta – sin condiciones ni censura - para dejar pasar a quienes quieran entrar y descubrir lo que hay adentro.
En este juego virtual de puertas abiertas uno descubre con el tiempo que tarde o temprano se reproduce el mismo universo de vínculos humanos en el que estamos sumergidos porque la virtualidad no es un pasaporte efectivo para ocultarse o pretender transformarse en otro maquillando su rostro o esgrimiendo imposturas.
Los buenos escritores lo seguirán siendo y los mediocres también, el ruin seguirá siendo ruin, el indiferente se desparramará a sus anchas, el frívolo pretenderá vendernos su universo y el insolvente ignorará sus deudas. Pero más importante aún, aquellos para quienes la vida es esta aventura que los incluye a condición de no dejar afuera a los Otros seguirán siendo - en este espacio virtual - esos por quienes alguien como yo volverá una y otra vez, siempre que pueda encontrarlos.

lunes 19 de enero de 2009

El rato es para siempre.


Todo calculado, con una precisión digna de un gobierno que mide sus éxitos en términos de muertes no judías y amparados por un mandato divino que ordena aniquilar sin piedad a los amalequitas, matan sin descanso – uno y después otro y otro - a los palestinos que no son más que los amalequitas de la era moderna. No lo digo yo, lo dijo un judío, Rosen, con autoridad rabínica para publicar sus opiniones e invitando a todos aquellos que creen en la Torah a “vengarse” de los palestinos.
La “tregua” ha comenzado, sin embargo, las bombas no dejan de tronar y el terror es una marca que deja huella para siempre. Los muertos, los heridos, las casas destruidas, los campos devastados, todo se mide en términos de cifras imposibles de calcular. Imposible calcular el daño irreversible y el odio genuino que sobrevivirá en la memoria de esos niños que lograron sortear el impacto de las bombas por obra del azar. “El rato es para siempre” dijo Banyas – la hija de 15 años de un cooperante de una organización humanitaria – bajo el sonido ensordecedor de las bombas.
Todo calculado, también esta tregua que llega con el final del mandato de otro “Presidente” que ha sido y será siempre un fiel aliado de masacres en cualquier parte del mundo siempre que estén en juego los intereses del poder y del capital, porque la vida de un palestino - es sabido - no vale nada.
Todo calculado, Obama no tendrá que intervenir ni comprometer su opinión para exigir el final de los bombardeos, acaso tan solo destinar algunas sobras del Presupuesto Nacional para colaborar con la imposible reconstrucción de la franja de Gaza.

Todo calculado, la esperanza se cosecha mañana junto con la certeza de que nada cambiará.

lunes 12 de enero de 2009

Guerra, genocidio, holocausto.


Jovencitas israelíes son invitadas por el Ejército de ocupación sionista a escribir un mensaje a los niños palestinos y del Líbano



El mensaje que llegó a su destino.


Esta secuencia de fotos la encontré en un post de Santiago Miró junto con una crónica justa y precisa de lo que está sucediendo. Si les interesa, pasen por su blog a leerlo. En cuanto a la secuencia fotográfica y su correlato no se me ocurre ninguna cosa que decir que no alimente en otros el odio que genera en mí.
Hace tiempo que ya que no encuentro las palabras o la forma de conjugarlas para decir lo que quiero pero mientras la suerte me acompañe podré seguir reconociéndome en las palabras que otros encontraron para decir lo que pienso. Esa es la razón por la que copio ahora el final de un artículo de Santiago Alba Rico que pueden leer completo pinchando en su nombre.



"Desapareció la URRS y todos aplaudimos. Desapareció Yugoslavia y nos alegramos. Han desaparecido decenas de países -Checoslovaquia y Rhodesia y la Sudáfrica racista entre otros- y no ha ocurrido nada. ¿Por qué habría de ser criminal ahora reclamar la desaparición de un Estado criminal? No nos engañemos: la única solución al problema israelí, que amenaza la paz mundial, es la disolución del Estado de Israel. Demos luego libertad a los refugiados palestinos para volver a Palestina y libertad a los judíos exisraelíes para volver a sus países de origen y que a continuación la población restante funde un nuevo Estado laico, democrático y socialista. Se dirá que esta solución no es realista. Pero ¿fue realista la partición? ¿Fue realista la resolución 242 de la ONU? ¿Fueron realistas los claudicantes acuerdos de Oslo? ¿La Hoja de Ruta? ¿Anápolis? ¿La solución de los dos Estados? ¿La democratización ejemplar de Palestina? Los palestinos tendrán que ser aún más realistas si quieren ser aceptados por la comunidad internacional: tendrán que dejar de defenderse, tendrán que dejar de gritar, tendrán que dejar de llorar, tendrán que dejar de respirar. Si los límites del realismo los dicta Israel, y los avalan EEUU, la UE y los gobiernos árabes ancilares, no hay para los palestinos ninguna esperanza. Pero si realismo es igual a genocidio, si realismo es igual a injusticia radical y crimen ininterrumpido, si realismo significa tirar a la basura definitivamente el derecho internacional, los DDHH y la civilización más elemental, si realismo quiere decir desaparición sin esperanza del pueblo palestino, entonces los palestinos tienen todo el no-derecho del mundo –a fin de existir un minuto más o sencillamente para vengarse- de utilizar también todos los medios e incluso de matarle a usted y de matarme a mí, que no hemos hecho nada para impedir que Israel ponga a la humanidad entera fuera de sí misma y que hemos perdido de esa forma al derecho a protestar, escandalizarnos y moralizar. La palabra Holocausto –sacrificio total- encaja bastante bien en lo que Israel, EEUU, la UE y los gobiernos árabes ancilares le están haciendo a todo el mundo."

martes 6 de enero de 2009

Todos somos palestinos.


Si la barbarie del ataque de Israel a Gaza, que produce diariamente estos crímenes imperdonables, no es la viva imagen del “Terrorismo”, hemos perdido entonces todo punto de referencia que nos permita distinguir las dos o tres cualidades que hacen a nuestra condición humana. Lo he dicho en muchas oportunidades, no soy una mujer de fe, y cuando escucho que en nombre de algún dios y parapetados detrás de su palabra divina, se cometen las peores atrocidades me pregunto qué dioses son esos cuya imagen está al servicio del odio, la aniquilación y la muerte sistemática.
"Después de Auschwitz, todos somos judíos", escribió Sartre una vez y hoy - nosotros - los judíos de entonces tendremos que decir: después de Gaza, todos somos palestinos.

“En 11 días de guerra ya han muerto 600 palestinos, buena parte de ellos civiles según datos de la ONU. Anoche fallecieron tres soldados israelíes en Gaza y otros 20 resultaron heridos-cuatro de ellos de gravedad- por el disparo de un carro de combate que por error impactó el inmueble en el que se encontraban los militares, en el norte de la franja, según informó un portavoz de las Fuerzas Armadas israelíes. Con estas tres muertes, se eleva a cuatro el número de víctimas mortales en el bando israelí en esta guerra.” El País – 06.01.2009

jueves 1 de enero de 2009

Final de año

En el prólogo a la edición de 1969 de Fervor de Buenos Aires Borges escribía:
“ En aquel tiempo, buscaba atardeceres, los arrabales y la desdicha; ahora, las mañanas, el centro y la serenidad.”
No es preciso leer demasiado para saber que poco o nada puedo uno decir que no se haya escrito ya, por lo demás nuestras almas vagan en territorios que ya fueron retratados.

A QUIEN LEYERE
Si las páginas de este libro consienten algún verso feliz, perdóneme el lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nadas poco difieren; es trivial y fortuita la circunstancia de que tú seas el lector de estos ejercicios, y yo su redactor.”


FINAL DE AÑO

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperarlas doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.

Jorge Luis Borges

domingo 14 de diciembre de 2008

Noche

Van-Gogh

Es noche cerrada y puedo escuchar – como un milagro de dioses imprudentes - con las ventanas abiertas de mi casa este silencio nuevo en la ciudad. Ningún acuerdo, pura coincidencia, el azar repartiendo soledades. Sólo el murmullo de una sirena lejana que se aproxima, la muerte siempre agazapada persiguiendo su presa, ese triste final. No, no puedo escribir, acaso a solas esperar que llegue el alba con el puñado de promesas que guardo en un baúl, lo que no fue por culpa de nadie. Unas copas sin apuro, el cenicero lleno como un testigo fiel y mudo de las horas consumidas y el infinito de ese cielo sin fronteras escoltado por la cruz del sur. Este monólogo es un diálogo inventado para derrotar viejos rencores empeñados en salvar su alma a cualquier precio, un encuentro con deseos que nunca fueron sepultados – acaso postergados - porque el corazón es un territorio sembrado de amores imposibles. Están todos, cada uno a su manera buscando el norte en sus avenidas y el perdón en las grandes alamedas. Siempre es uno el que ama y el otro que se deja. Después, cuando el cielo ya no cubra con su manto el sueño postergado con inútil rebeldía llegará la madrugada y otra vez entregarse mansamente al juego de vivir.

domingo 7 de diciembre de 2008

No son sólo palabras


Se la define de muchos modos pero aún a riesgo de simplificar me atrevo a decir que la violencia tiene por objetivo destruir o aniquilar. Como sea, vivimos todos en un mundo violento, un mundo en el que no hemos encontrado la forma de convivir sin recurrir a ella, ya sea porque imponemos con la fuerza de las armas, o condenamos a morir de hambre y de frío, o neutralizamos agrediendo, o humillamos insultando o matamos para defendernos y subsistir. De tanto exhibirla en la ficción y de tanto practicarla en la vida real, se ha vuelto connatural a nosotros, ha dejado de conmovernos porque ya no nos sorprende. Tal vez por eso le hemos perdido el respeto, tal vez por eso vivimos siempre al límite promoviendo con palabras y con actos la exacerbación de nuestras fibras más violentas que parecen siempre a punto de estallar.

Yo nací en el 60. El transcurso de mi adolescencia y el despertar de mi vida adulta estuvieron sellados por una dictadura en cuyo seno sólo era posible palpar la violencia explícita o agazapada y acaso una frágil esperanza imaginada más allá de sus fronteras. Aprendí a pensar y a reflexionar en la clandestinidad, a debatir y combatir ideas agudizando el ingenio, a enfrentar el miedo cercada por las metralletas, a llorar sin lágrimas y amar la vida cuando vi caer muerto un amigo. Aprendí que la violencia no era una romántica ficción sino la cosecha desgarradora de las semillas de la intolerancia, la humillación y la exclusión. Aprendí a temerla y a respetarla al punto de no promover con causas que pueden y deben resolverse en otros ámbitos, el germen de su desarrollo.

No podemos construirnos una identidad en el sentido más amplio de la palabra al precio de aniquilar al otro. No podemos enriquecernos al precio del hambre, no podemos construir murallas para expulsar no podemos imponer para afirmarnos.
La palabra es un arma cargada, de nosotros depende si apuntamos a matar o a derribar los muros que nos separan.

martes 2 de diciembre de 2008

Permanecer y transcurrir.


No le teme al encuentro. La audacia es la rutina de los solitarios, el desenfado de exponerse y la certeza – acaso sobornable - de ocultarse, el desafío – tú y yo – de enfrentarse cara a cara y cuerpo a cuerpo, empuñando la ternura y rozando el deseo en la mirada. El pasado no vuelve; es una sombra que permanece para custodiar la historia como un destino inexorable y sorprender, virgen de rencores y desencuentros, una noche cualquiera de un día que habrá de venir. Momentos, estados del alma, serán el tímido conjuro de una espera agazapada que estalla sin razón o el lento declive de un amor malherido que el tiempo maltrató. ¿Hasta dónde avanzar y dónde detenerse? ¿Será un juego o será – despiadado - un amor?

domingo 30 de noviembre de 2008

¿Heroína en calcetines?


De acuerdo a la definición de la Real Academia Española, Presidente es quien preside, la Cabeza o superior de un gobierno, consejo, tribunal, junta, sociedad, etc.
Quienes ejercen legítimamente un poder o cargo público tienen además de los beneficios, un conjunto de deberes y obligaciones.
En un mundo complejo como el nuestro, en coyunturas históricas particularmente comprometidas ejercer el liderazgo es un desafío para el que probablemente muy pocos estén preparados y mucho menos dispuestos. El capitán de un barco en problemas es el último en abandonarlo.
Los mismos que especulan con el favor político que la crisis económica mundial les hará en las urnas, reclaman la mezquindad a la hora de juzgar la salida individual de quien presidiendo una delegación, opta por su seguridad personal dejando atrás a aquellos por cuya seguridad debía velar.
¿La opinión es libre? Ni aún las peores dictaduras han logrado doblegar la opinión ya que ésta se funda en el fuero íntimo, ese reducto al que ni la tortura ni las armas alcanzan a llegar. Expresarla a viva voz, públicamente y para que otros escuchen es un derecho inalienable y para combatir legítimamente en el terreno de la razón es preciso aportar argumentos y explicaciones que justifiquen cambiarla.
En mi barrio, rajar primero y sin mirar atrás tenía un nombre.