
¿Abocados a ser fieles (o infieles)?
Un estudio concluye que los hombres son proclives a la monogamia cuando carecen de una variante de un gen que influye en el cerebro
El futuro de las relaciones de pareja parece estar en manos de la biología. La monogamia depende de los genes, según un estudio del Instituto sueco de Karolinska, en Estocolmo, que ha concluido que los hombres son más fieles cuando carecen de una variante de un gen que influye en la actividad del cerebro.
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Si la fidelidad está lejos de nuestro alcance o si no logramos ser fieles a pesar de proponérnoslo, lejos de culparnos por la falta de méritos o de especular a propósito de nuestra naturaleza poligámica podremos, sin cargo de consciencia, responsabilizar a los genes con todas las garantías que nos da el conocimiento científico.
Nada desdeñable, aunque tardáramos en saberlo. Imagino, que amparados en el derecho, podríamos incluso rever algunas sentencias que hayan condenado a los infieles a pagar deudas de las que hoy sabemos, no eran responsables.
Sorprendida por la novedad, aunque de la ciencia todo es esperable, me pregunto cuánto tiempo más nos llevará aislar los genes que nos empujan, por ejemplo, a ser perversos, mezquinos, egoístas, egocéntricos o tantas otras cosas que hasta no hace mucho tiempo creíamos que formaban parte de las cualidades humanas que podían gestionarse desde dentro.
¿Será que finalmente, más tarde o más temprano, el conocimiento nos dará todas las respuestas? ¿Lograremos aislar al gen responsable de la ambición al poder, del afán de riquezas, del predominio del yo, de la indiferencia frente al prójimo?
¿Podremos aislarlos y volvernos más humanos, sensibles, generosos y amorosos? ¿Podremos al fin imaginar un mundo mejor y hacerlo posible?
Porque digo, que si de eso se trataba, de aislarlos y destruirlos antes de que nos destruyan, parece que encontramos la solución para prever nuestros futuros fracasos, detener a tiempo tantas guerras inútiles y empezar a construir el mundo que todos querremos cuando finalmente los hayamos exterminado.
¿Qué estaremos esperando?
Nada desdeñable, aunque tardáramos en saberlo. Imagino, que amparados en el derecho, podríamos incluso rever algunas sentencias que hayan condenado a los infieles a pagar deudas de las que hoy sabemos, no eran responsables.
Sorprendida por la novedad, aunque de la ciencia todo es esperable, me pregunto cuánto tiempo más nos llevará aislar los genes que nos empujan, por ejemplo, a ser perversos, mezquinos, egoístas, egocéntricos o tantas otras cosas que hasta no hace mucho tiempo creíamos que formaban parte de las cualidades humanas que podían gestionarse desde dentro.
¿Será que finalmente, más tarde o más temprano, el conocimiento nos dará todas las respuestas? ¿Lograremos aislar al gen responsable de la ambición al poder, del afán de riquezas, del predominio del yo, de la indiferencia frente al prójimo?
¿Podremos aislarlos y volvernos más humanos, sensibles, generosos y amorosos? ¿Podremos al fin imaginar un mundo mejor y hacerlo posible?
Porque digo, que si de eso se trataba, de aislarlos y destruirlos antes de que nos destruyan, parece que encontramos la solución para prever nuestros futuros fracasos, detener a tiempo tantas guerras inútiles y empezar a construir el mundo que todos querremos cuando finalmente los hayamos exterminado.
¿Qué estaremos esperando?



14 comentarios:
¿No recuerda todo esto a la película La Naranja Mecánica? Aunque en ella, la hipótesis de trabajo que nos proponía el genial Kubrick era la anulación química del gen responsable de la conducta violenta.
Las manipulaciones me dan grima. Se habla de la famosa inyección para eliminar la compulsión sexual de los violadores reincidentes.
Y así, hasta el infinito. Hasta cubrir todas las predisposiciones genéticas y todas las conductas amorales o inmorales.
Pero la pregunta que me inquieta es....¿quién le pone el cascabel al gato? ¿ Quién se erige en juez castrador?
En cuanto al témino "infidelidad", en mi vocabulario no existe. Me ha costado mucho que no tenga sentido lo que es un simple prejuicio social o una ridícula condena religiosa en forma de pecado. En su lugar, el amor. Siempre el amor, que se encarga por tí de romper estúpidas barreras.
Todas tus preguntas son tan pertinentes como inquietantes. Cada vez nos descubrimos más idénticos a los replicantes de Blade Runner. ¿Habrá algo de nosotros que no responda a una programación genética? ¿Que es el libre albedrío?
Antonio, al final el libre albedrío va a ser como el administrador de la comunidad. El mecanismo que regula las pulsiones genéticas. ¡Vayan pasando de uno en uno y según el orden de cola!
Creo que viene a ser lo mismo. Como decía el filósofo Spinoza, la libertad es la capacidad para elegir tus propias dependencias. Yo añadiría que, para no caer esclavos de ninguna predisposición genética, lo único capaz de hacer contrarrestar una excesiva dependencia o directamente una esclavitud, un vicio, es aquéllo de lo que hablábamos hace dos días: la cultura, la educación.
Es paradójico que la disciplina nos permita no caer en la tiranía de los genes con vocación de libertinaje.
Un saludo
Ilusoluis, espero que te equivoques en tu presunción. A pesar de tanto "científico" detallista, creo que siempre prevalecerá la aspiración y la voluntad de ser libres.
El infiel genético. Si me an a cornear que sea porque el tipo está bueno, no por un gen. Es como esas películas donde el tipo o la mina dice: "Es que me sentía sólo, inseguro" ¿Es que no tienen sangre ni para eso? De los cuernos no se salva nadie (según dicen) En tal caso, lo único que pido es que me hagan cornudo apasionadamente, per piaccere, como Dios manda.
Idea el gen es el culpable, es buena disculpa, cuantos matrimonios se hubieran salvado del divorcio, por infidelidad de alguna de las partes, "no señores, no les divorcio porque él no es culpable, ha sido su gen de la infidelidad" Su mujer que le pilló con otra en la cama se diría "pero coño, yo juraría que le estaba introduciendo el mismo gen que me introduce a mí"
Bromas aparte, esto de la manipulación genética me da un poco de cosa, hacer algo "que tú crees que es mejor" me da mucho miedo, fijaros en los campos de concentración nazis, una raza genéticamente superior, experimentaban con las personas, eran científicos investigando, no con ratones, con personas, somos hombres no dioses.
Un besito Idea me alegro de ver tu fructífera cosecha de post.
A mí esto de los descubrimientos genéticos me parece una argucia de los investigadores para no quedarse sin trabajo; exactamente igual que les pasa a los prehistoriadores :-)
A partir de que la afirmación de que los hombres son fieles "cuando carecen de una variante de un gen que influye en la actividad del cerebro" no puedo dejar de preguntarme si es que ¿a menor actividad cerebral mayor tendencia a la fidelidad?
No sé si es un razonamiento apresurado pero creo que puede deducirse de la noticia.
Un beso
Me imagino un mundo en donde las personas sean manipuladas genéticamente...y sinceramente me asusta bastante.
¿Quiénes serían los que deciden qué está "bien" y qué esta "mal" para después decidir cómo se manipulan los genes? ¿Quién decide si lo "correcto" es la monogamia, o la poligamia?
Pienso que de tener un total dominio de la manipulación genética, se terminarían creando clones "perfectos" sin problemas de salud, sin conductas agresivas, etc. Pero el costo sería la pérdida de la identidad y de la individualidad, ¿no creen?
Este debate ético me resulta muy interesante, y su post es un excelente disparador para conocer diferentes opiniones.
Besos.
Querido Luis, creo – o quiero creer – que finalmente la libertad consiste en ser, a pesar de todo lo que nos condiciona, ese que elegimos. La complejidad de nuestra naturaleza supone que aún a pesar de los innumerables factores que nos condicionan, ya sea genéticamente o coyunturalmente, podamos ser algo más que la suma de ellos, y presumo que ese algo está vinculado con el libre albedrío, con ese margen amplio o estrecho en el que podemos elegir ser alguien más que la suma de nuestras circunstancias.
Antonio, ¿no será eso precisamente? Ser ese otro para lo que no estábamos programados…
Fede, ¿parece más humano, no? ¡¡¡Que si nos dejan sea porque quieren y no porque los genes empujaron!!!
Santi, a mí también me genera inquietud el asunto de la manipulación genética, se me hace que la ciencia va más rápido que nuestra capacidad de comprender al hombre, recorremos Marte con naves espaciales y sin embargo no logramos ponernos de acuerdo en algo tan esencial y primitivo como el derecho inalienable de todos los seres humanos, de alimentarse. Si la ciencia estuviera abocada a encontrar la forma humana de convivir todos juntos sería cuando menos razonable, pero me pregunto a dónde apunta tanta búsqueda y descubrimiento. Otro beso para ti.
Ana, creo que se me hace un poco como a ti. Beso
Luc, no creo que sea cuestión de cantidad, ¿tal vez de calidad?
Eugenia, por lo general, los que deciden son siempre los que tienen el poder, luego, usted verá, es probable que los resultados no sean muy atractivos.
El mayor fantasma de la historia humana: la libertad.
Cuando se dice que sí, que el entorno (histórico, social, educacional...) nos condiciona severamente, a lo que se añade la determinación genética... pero que, pese a eso, nosotros siempre tenemos elección. ¿Qué se entiende por "nosotros"? ¿Una entiedad ultrafísica, indeterminada, ilocalizable? La voluntad, dicen algunos. Como si la voluntad viniera del cielo. El libre albedrío. Concepto vago donde los haya.
Nadie "elige" desde el vacío. Porque aquello que nos sirve de referente para elegir: nuestra inteligencia, nuestra cultura, nuestra educación, nuestras circunstancias NO las elegimos.
Incluso yéndonos a la abstacción máxima: ni siquiera podríamos elegir "libremente" cómo querríamos ser, en qué mundo vivir, etc., porque ya tendríamos que ser "alguien" con una características determinadas para poder tomar esa decisión. ¿Cómo podría elegir una "tabula rasa"?
La cuestión es que no tenemos el conocimiento suficiente como para conocer todas las causas que nos mueven. Ya Laplace decía que una inteligencia infinita conocería cada fenémeno que fuera a darse en el universo, como nosotros sabemos que la piedra cae a la tierra y que todos tenemos cornamenta.
Ah, Peter Sloterdijk la lio entre los mojigatos e histéricos biempensantes alemanes con su "Normas para el parque humano", que os recomiendo a todos.
(Por cierto, si es cuestión de elegir, yo me pido los genes de Paul Newman, Johann Sebastian Bach y John Holmes)
Jajaja, Francisco. Yo los mismos pero cambio Johm Holmes, que acabó muy mal por no saber "elegir" , por los genes de Rocco Sigfredi, que actualmente desfila en pasarelas de moda de lujo.
¿Cómo sería un mundo donde fuéramos manipulados genéticamente? Me temo que no muy distinto a este en que los somos de modo cultural. ¿O me van a decir que no se sienten condicionados, moldeados de un modo tan complejo, sinuoso, sutil (a veces)?
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