
Edgard Degas
"Si quieres evitar una agresión sexual, no uses ropa provocativa"
EFE / ELPAÍS.com - México / Madrid - 13/08/2008
La Archidiócesis de México ha publicado en la Red una "ficha de valores" sobre el pudor en la que recomienda a las mujeres católicas que, para evitar agresiones sexuales, no usen "ropa provocativa" ni entren en "conversaciones o chistes picantes" con personas del otro sexo. En estos consejos "prácticos" se llega a asegurar que la pornografía es una "prostitución mental".
"Si quieres evitar una agresión sexual... No uses ropa provocativa... Cuida tus miradas y tus gestos... No te quedes sola con un hombre, aunque sea conocido... No permitas familiaridades de tus amigos o parientes... No admitas pláticas o chistes picantes...", afirma la Archidiócesis en una ficha que se empleará como material preparatorio previo al VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en México en enero de 2009. (...)
EFE / ELPAÍS.com - México / Madrid - 13/08/2008
La Archidiócesis de México ha publicado en la Red una "ficha de valores" sobre el pudor en la que recomienda a las mujeres católicas que, para evitar agresiones sexuales, no usen "ropa provocativa" ni entren en "conversaciones o chistes picantes" con personas del otro sexo. En estos consejos "prácticos" se llega a asegurar que la pornografía es una "prostitución mental".
"Si quieres evitar una agresión sexual... No uses ropa provocativa... Cuida tus miradas y tus gestos... No te quedes sola con un hombre, aunque sea conocido... No permitas familiaridades de tus amigos o parientes... No admitas pláticas o chistes picantes...", afirma la Archidiócesis en una ficha que se empleará como material preparatorio previo al VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en México en enero de 2009. (...)
"Prostitución mental"
"Cuando exhibimos nuestro cuerpo sin recato, sin pudor, lo prostituimos porque provocamos en los demás sentimientos hacia nosotros a los que no tienen derecho, a no ser que deseemos ser propiedad pública, es decir, que nos prostituyamos aunque sea mentalmente", sostiene el sacerdote. "Eso es la pornografía: una prostitución mental, añade. (*)
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Ninguna sorpresa – sería sorprendente si la Iglesia hiciera foco allí donde está el problema – pero sí profunda indignación, porque ningún periódico debería publicar una noticia como esta sin comprometer su opinión.
Siempre estaremos obligados a repetir – cuando se hace pública una información de esta naturaleza – en voz alta para que todos puedan escuchar, que cuando una mujer es víctima de una agresión sexual, nunca y en ningún caso ella es o puede ser culpable. No importa cómo se vista ni dónde camine. Si queremos evitar las agresiones sexuales tenemos que trabajar para educarnos, tenemos que aprender a respetarnos, tenemos que hablar del sexo y de la libertad sexual, tenemos que hablar del consentimiento, de los impulsos, del cuerpo, del deseo, del lenguaje y del significado de las palabras pero jamás convertir a la víctima en su propio victimario.
Dice la Archidiócesis de México:” Cuando exhibimos nuestro cuerpo sin recato, sin pudor, lo prostituimos porque provocamos en los demás sentimientos hacia nosotros a los que no tienen derecho”
Esta frase merece un lugar destacado en los anales del disparate más elaborado y en el de los crímenes más sofisticados. Presumir que los sentimientos pueden ser gobernados por el derecho y condenar a la víctima por provocar al victimario. ¿Amén?
¿Qué sucederá cuando un violador se sienta “provocado” por un “hábito” que oculta el cuerpo que desea y agreda sexualmente a la mujer que lo lleva puesto? Los sentimientos son el resultado de las emociones – privadas - forman parte de la dinámica cerebral y las acciones que se derivan de ellos son de exclusiva responsabilidad del sujeto que los experimenta. El problema – cuando se produce una violación – no está en el sentimiento que el sujeto experimenta – los sentimientos no necesitan ningún consentimiento - sino en la acción que emprende como consecuencia de experimentarlos. No es posible agredir sexualmente a una mujer con el sentimiento, la agresión sexual, la violación se produce en la acción y la víctima es quién la sufre.
Cuando se acusa a una mujer - que ha sido violada - de haber provocado la agresión, se la vuelve a violar y quienes lo hacen no podrán redimirse ni con el flaco perdón de Dios.
(*) Aquí se reproduce el artículo completo publicado en El País. No deben sorprender a nadie las dificultades del periodista para escribir correctamente la palabra Archidiócesis.



10 comentarios:
Yo no voy por ahí matando archidiocesanos, ni arzobispos ni papas, por mucho que me provoquen con declaraciones como esta.
Que se pongan los curas ropa picante a ver si así se les arregla el coco. ;)
Jorge Corsi: Muy respetado por sus pares y uno de los especialistas más destacados de la Argentina en violencia familiar.
Está detenido acusado de abuso de menores. En sus mismas palabras: "Las víctimas de abuso, a raíz de los efectos psicológicos de la victimización, son percibidas como contradictorias y emocionalmente desequilibradas. Por lo tanto, se tiende a desconfiar de la veracidad de su testimonio". De su trabajo "¿Por qué es más fácil creer al victimario que a la víctima?"
Es increible como a lo aberrante de vivir una situación asi, le suman la culpa y el descreimiento. Inhumano directamente.
Lo que dice la iglesia no sólo es inmoral, sino que tampoco es efectivo en el sentido puramente práctico. En la mayoría de los casos, si las mujeres latinoamericanas se visten de modo de exhibir sus atributos, más que atracción, generarán espanto. :)
¡Es un chiste!, ¡no se enojen!
Hablando en serio, hay aquí detrás un profundo machismo que sigue viendo en la mujer un reflejo de la Eva pecadora que diera origen al mundo: el hombre está autorizado naturalmente a agredir a la mujer por ser superior (imagen y reflejo semejante de un Dios también masculino) y podrá no hacer uso de ese derecho divino si la mujer hace lo necesario para no provocarlo. Muy triste cosmovisión: después hay que gente que dice que envidia a los creyentes por serlo.
Yo a lo que digo amén es a toda tu reflexión, Idea.
En efecto, una cosa es el deseo y otra la decisión en cuanto al cumplimiento del deseo. Algo que nos diferencia de los animales, porque ni en cuestión de sexo, ni en otra cuestión, cabe hablar de instintos. Si los hubiera, no habría posibilidad de autocontrol o decisión, como no la hay en los animales que sólo obedecen al dictado de la naturaleza y punto. Puesto que la hay, es que nada hay de instintivo en todo ello.
Dicen los estudios sociológicos que las violaciones no responden en general a deseos desmesurados e incontrolables, sino a una voluntad de dominio. Una voluntad de dominio de los hombres sobre las mujeres que no podrá tener fin mientras la Iglesia siga haciendo uso de argumentos esencialmente machistas.
¿Es demasiado pedirle a la Iglesia? Uff, por desgracia me temo que sí.
¡Un beso!
Hablo en mi último post de Kinsey, vaya casualidad.
Su padre, un párroco censor, cristiano, decía cosas como éstas de los archidiocesanos... ¡a principios del 1900!
Dan ganas de decir ¡Dios mío!, aunque ¿para qué?
Yo propongo una mejora:
"No te quedes sola con un hombre... y mucho menos con dos... y mucho menos con una mujer. En pocas palabras: no mantengas contacto humano alguno: pero reprodúcete... Y que sea de un modo natural, aunque eso sí: practica la abstinencia para evitar las enfermedades. Pero lo más importante, es no ser un histérico. Para eso estamos nosotros"
Episcopado argentino
Suscribo absolutamente (y sín matices) lo que dice, Idea.
Sólo añadir algo a lo que comentó Walter: no creo que tengan nada que ver los creyentes en esto. Es decir, en mi opinión, que una persona se declare creyente no implica que esté de acuerdo con las sandeces que dice la iglesia. (De hecho, la iglesia católica no tiene el monopolio de los creyentes, aunque ellos parezcan creerlo).
Nuncio:
Si uno es creyente, católico digamos, se supone que es porque adhiere a lo que dice su Iglesia, ¡si no cualquiera!
La propia existencia de la Iglesia como institución en estos tiempos es absolutamente delirante, cuánto más las palabras que emanan de ella. Lo que no sé es qué recomendaciones darían a los niños que han sido violados por sacerdotes, y cuyos casos, por cierto, son últimamente muy frecuentes...
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