miércoles 13 de agosto de 2008

No es posible ser neutral.


Podemos esforzarnos por ser neutrales, podemos relatar los hechos sin juzgarlos, podemos evitar comprometernos de palabra omitiendo decir lo que pensamos, podemos mantenernos al margen de cualquier conflicto poniendo distancia, podemos ignorar la dura realidad que nos rodea con sólo miramos el ombligo, podemos ser testigos mudos sin ser jueces o jurados, podemos mirar al cielo y agradecerle a Dios cuando estalla una guerra que no nos involucra, podemos seguir de largo cuando alguien pide auxilio porque desconfiamos, podemos quedarnos en silencio cuando escuchamos una canallada porque el seguro no cubre las discrepancias, podemos saborear un bocado mientras gritan hambre en la puerta que siempre está cerrada porque sudamos nuestra jornada, podemos ocultarnos si nos quieren reclamar deudas que nunca contrajimos a consciencia, podemos mirar en la pantalla – como si fuera una ficción - cuando una bomba explota y mata a unos cuantos , podemos ser indolentes - pretendiendo ser fuertes y valientes - cuando el dolor consume a los que nos rodean, podemos también conmovernos por el prójimo - cuando sufre - sin sentirnos involucrados con su pena.
Podemos dejar que la inercia de ser y existir nos condene a tomar partido sin saberlo, podemos - pretendiendo ignorarlo - tomar partido sin querer.

Podemos consolarnos sabiendo que nuestra voluntad no alcanza para modificar el mundo en el que vivimos y resignarnos, pero el mundo sigue andando con la inercia de nuestra voluntad que empuja en un sentido o en otro para hacerlo funcionar. Por eso no podemos - aunque nos esforcemos - ser neutrales. Somos víctimas o verdugos, los matices para refugiarse son una entelequia.



Y aquí mismo, sentado en esta cama, sentí que tenía pústulas y en lugar de irme a dormir y limpiarme al día siguiente en la tarea me puse a meditar en las pústulas y ésta es la consecuencia, la soledad y reventar pronto en la soledad. Aquí se me ocurrió un plan, para seguir valientemente la lucha. Y pensando en el plan, vi debajo mi deseo de disparar, tan escondido, y otra vida, que no se me acabara ya la vida, vivir en cualquier parte. Aquella era la pústula y podía haberme ido a dormir. Sólo que aquella noche me dio por pensar en mi impulso de escapar y recordar otros y pensar en todas las llagas, eso sí cotidiano, no de los perros, de nosotros. Y descubrí que al enemigo no lo había hecho Dios ni el diablo, sino nosotros mismos y nadie puede obtener la más pequeña victoria en nombre de la bestia si no existe la bestia. Unos fueron castigados con el diluvio y otros con lluvia de fuego; a nosotros nos tocó esto, merecimos esto, lo seguimos mereciendo porque lo hemos hecho nosotros mismos.“


Juan Carlos Onetti - Para esta noche.

4 comentarios:

Luc dijo...

No sabe cuánto me identifico con esta frase de Onetti:

"Y descubrí que al enemigo no lo había hecho Dios ni el diablo, sino nosotros mismos..."

Un beso

Eugenia dijo...

No se puede ser neutral, totalmente de acuerdo. Siempre se toma partido, sea cual fuere la decisión que uno toma.
Sólo que algunos retocan con maquillaje su actitud y otros asumen de manera frontal las consecuencias que esa actitud genera.
Elegir no juzgar, elegir la falta de compromiso, es una opción: pero tal vez habría que hacerse cargo de estas posturas, si es que creemos en ellas.
Tal vez lo importante sea tomar una postura que se mantenga fiel con nuestra esencia. Tomar la postura más cómoda, pero no la que realmente quisiéramos tomar, a la larga trae resultados negativos.

Walter L. Doti dijo...

http://bp3.blogger.com/_O-AQ1A1p6jE/SD4CLxMQI7I/AAAAAAAAAZk/oSLeHL_QnH8/s1600-h/1998+-+Dale%21.jpg

¡Link a una imagen interesante!

Walter L. Doti dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.